El camino del emprendedor

En la larga escalera de construir un negocio nos encontramos una variedad tan rica y diversa de peldaños que se presentan para cada uno de nosotros, sin embargo existen uno del que estoy seguro ninguno se escapa, sería algo así como la varicela, tarde o temprano te va a tocar y entre más pronto te prepares para ello mejor librarás la batalla.

El primer escalón que todos los emprendedores experimentamos consiste en el lanzamiento de nuestra idea de negocio, aunque si me preguntas, yo lo llamaría “el primer día de escuela”, no solo porque se vive de la misma manera; muchas expectativas, algo de dolor de estómago y quizá un poco de miedo que nos tienta a mejor comenzar hasta el próximo año, sino también porque es donde comienza el verdadero proceso de aprendizaje.

Enfrentarnos al entorno y poner a prueba aquella idea que creemos es única y revolucionará el mundo, es en muchos aspectos el primer golpe de realidad en el que pueden ocurrir dos cosas: darte cuenta que tu idea funciona tal cual lo imaginaste y hay una horda de personas esperando por ella o descubrir que no todas las personas allá afuera encuentran el mismo valor que tú en esa idea y ciertamente no están haciendo fila para adquirirla. Y si, como ya lo intuiste, en la mayoría de los casos viviremos la segunda.

Este escalón pondrá a prueba tanto tu resiliencia como emprendedor como tu capacidad de escuchar al mercado y hacer que tu idea funcione, en ocasiones solo implicará hacer unas simples modificaciones o un pequeño cambio de enfoque pero en otras más, probablemente requerirá dejar aquella idea para comenzar de nuevo. En cualquiera de los casos, entre más pronto pises este escalón y pruebes tu idea, más capaz serás de subir al siguiente.

Quien diga que subir por la escalera del emprendimiento es sencillo, seguramente te estará mintiendo, pero si de algo estoy seguro es que será un camino lleno de aprendizajes, de subidas y bajadas del cual solo con preparación, dedicación y las herramientas adecuadas, será un viaje que sin duda valdrá el esfuerzo. 

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Si nadie entiende la estrategia, no existe